trabajó durante treinta años con Dalí en diversos proyectos en los que el fotógrafo transcribía las ideas del pintor, en el lenguaje de su propio medio artísticouno de los retratistas más prestigiosos del siglo XX, convenció a aristócratas, actores o vicepresidentes para que brincaran ante su objetivo en los cincuenta.
Para Philippe Halsman, una simple secuencia de saltos podía ser también un valioso elemento de juicio.
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